culpa por reír después de una pérdida, Elderly woman and family in Santa hats enjoying a winter walk at the Victoria, BC waterfront.

Sentir culpa por reír después de una pérdida: por qué la alegría también tiene lugar en el duelo

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Imagínate que estás en una reunión familiar y alguien cuenta una historia tan absurda que terminas riéndote a carcajadas. Durante unos segundos te olvidas del dolor, de los últimos meses y de todo lo que has tenido que enfrentar. Simplemente te ríes. Pero apenas termina ese momento aparece una sensación incómoda, casi como si alguien acabara de descubrirte haciendo algo indebido: ¿cómo puedo estar riéndome si esa persona que tanto amo ya no está?

La culpa tiene una habilidad extraordinaria para aparecer cuando menos la invitamos. Y en el duelo puede hacernos creer que disfrutar un momento de alegría significa querer menos a quien hemos perdido.

Sin embargo, el amor no funciona de esa manera.

No necesitamos estar tristes todo el tiempo para demostrar cuánto amamos

Una de las perspectivas más interesantes sobre el duelo es la que explica que las personas podemos alternar entre momentos de conexión con la pérdida y momentos dedicados a reconstruir nuestra vida cotidiana. Hay días en los que necesitamos llorar y recordar; otros, en los que buscamos descansar emocionalmente, resolver asuntos prácticos o disfrutar de algo agradable.

Esa alternancia no significa que estemos olvidando. Forma parte de las distintas maneras en que podemos adaptarnos a una ausencia.

Por eso, si durante esta Navidad encuentras motivos para sonreír, no necesitas interrumpirlos para demostrar que sigues sufriendo. Puedes extrañar profundamente a alguien y disfrutar una conversación. Puedes sentir tristeza durante la cena y reírte unos minutos después. Las emociones humanas no tienen la obligación de presentarse por turnos.

Te propongo un ejercicio que también encontrarás en mi guía gratuita: recuerda una anécdota divertida que hayas vivido con esa persona durante alguna Navidad. Puede ser una situación ridícula, una ocurrencia inesperada o una de esas historias que toda la familia ha contado tantas veces que cada año adquiere nuevos detalles.

Si te nace hacerlo, compártela con alguien que también la recuerde. Quizá terminen llorando, riendo o haciendo ambas cosas. Ninguna de esas reacciones necesita disculpas.

Si estas fechas están siendo especialmente difíciles, preparé La primera Navidad sin ti, una guía digital gratuita para acompañarte durante nueve encuentros de reflexión.

No tienes que escoger entre honrar la memoria de quien murió y permitirte vivir. Hay amores tan profundos que pueden acompañarnos incluso cuando volvemos a sonreír.

Referencias

Cruse Bereavement Support. Coping with Grief at Christmas.

Stroebe, M. y Schut, H. The Dual Process Model of Coping with Bereavement. Death Studies, 1999.

NHS. Get Help with Grief After Bereavement or Loss.

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