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Oración por la paz, la justicia y la fraternidad en el mundo

Señor Jesucristo, Príncipe de la Paz, que nos has mandado amarnos los unos a los otros como tú nos has amado, que nos has enseñado a ser misericordiosos como tu Padre celestial es misericordioso, que nos has invitado a ser sal de la tierra y luz del mundo, te pedimos que nos concedas la paz, la justicia y la fraternidad en el mundo, especialmente por los que sufren violencia, pobreza, opresión o persecución.

Te rogamos que nos ayudes a ser instrumentos de tu paz, a promover la dignidad de toda persona humana, a defender los derechos de los más débiles y vulnerables, a construir una sociedad más humana y fraterna, a colaborar con todos los hombres y mujeres de buena voluntad en la búsqueda del bien común.

Te suplicamos que nos inspires a seguir tu ejemplo de servicio, de entrega, de perdón y de reconciliación, a renunciar al odio, a la venganza, a la violencia y a la guerra, a cultivar el diálogo, el respeto, la tolerancia y la solidaridad.

Te ofrecemos esta oración en unión con tu Madre, la Virgen María, Reina de la Paz, y con todos los santos y ángeles, que interceden por nosotros ante el trono de la gracia. Amén.

Espíritu Santo, Consolador y Santificador, que nos has dado la vida, el amor y la esperanza, que nos has llenado de tus dones y de tus frutos, que nos has llamado a formar un solo cuerpo en Cristo, te alabamos y te bendecimos por tu bondad infinita.

Te pedimos que nos concedas la paz, la justicia y la fraternidad en el mundo, especialmente por los que sufren violencia, pobreza, opresión o persecución. Te rogamos que nos ilumines con tu sabiduría, que nos fortalezcas con tu poder, que nos consueles con tu ternura, que nos guíes con tu verdad, que nos santifiques con tu gracia.

Te suplicamos que nos ayudes a ser testigos de tu amor, a ser sembradores de tu paz, a ser constructores de tu justicia, a ser hermanos de todos los pueblos y naciones. Te ofrecemos esta oración en comunión con la Iglesia, que es tu templo y tu esposa, y con todos los que invocan tu nombre.

Amén.

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